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La sed verdadera

9 Feb 2012 · Amigos, Música · 1 comentario

Luis Spinetta, en forma de Almendra y Pescado fue de lo primero de acá que escuché y me emocionó en mi vida.
Qué música era?,qué se yo! Se supone que rock, pero en realidad era y es mas que eso…es una música gigante, viajera, que nos invita siempre a buscar nuestra propia identidad y eso creo que es la clave de su “Ser Artista”.
Spinetta es alguien a quien si tratás de imitar ,vas muerto.
Justamente se trata de todo lo contrario, se ser vos mismo, o de imitar si tenés ganas, esa actitud que El tiene.
Inventarte un mundo propio fuera de todos los parámetros que vienen de afuera.
Recuerdo siempre estar viendo un show de Invisible sentada en el piso de un gimnasio en la zona Sur, adelante de todos ,que lujo! Yo tendría 15 años.
Gracias a el grupo M.I.A lo conocí hace mil, ensayaban en lo de los Vitale y cuando yo tenía clases de batería estaban todos los instrumentos ahí: la batería color bronce de pomo y toda la magia que quedaba en el aire.
Después, ya en Soda, El venía por la sala ya que estaba cerca de la suya.
Siempre gracioso, siempre lindo.
Parece mentira que alguien pudiera haber hecho Artaud a una edad tan temprana: pero eso es Spinetta ,algo mágico.
Anoche escuchaba sus palabras por TV .Veía su imagen una y otra vez, como los medios no la repitieron jamás!
Y pensaba que distinto hubiera sido todo, toda nuestra realidad cultural, al menos en el rock, si los medios se hubieran tomado la molestia de darle a la gente ( porque yo me la daba a mi misma)un poquito de la “Medicina Spinetta” todos los días.
Palabras, o música, ya a esta altura es lo mismo.
Una poción maravillosa que, quien les dice nos hubiera librado de todos los males de este mundo.
Les comparto uno de mis temas preferidos de la vida.

1 comentario

  1. Maria

    Es cierto, la medicina Spinetta nos hizo mucho bien a los que la tomábamos diariamente. Gracioso y lindo es la descripción más cercana a la que hubiera hecho yo. Y luminoso. Y lo que decís de Artaud también me sorprendió … una de las cosas que le agradezco es haberme hecho leer cosas impensables a una edad impensable. Yo leí Rimbaud a los 17 años, ¡a quién se le ocurre! Solo al que toma la medicina Spinetta sin protestar, porque sabe que le va a hacer bien. Artaud es también mi favorito desde entonces.

    9 febrero, 2012 a las 9:47 · Responder

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