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Palabras de Spinetta, 1973 (podrían ser de hoy)

14 Feb 2012 · Amigos, Música · 4 comentarios

El Flaco por LEANDRO ALVAREZ

Esta hermosa foto que mi hermano Leandro le saca a Luis en en 9 de Julio en 1991 me sirve de ilustración a este impresionante manifiesto que Luis escribe en 1973 y que tod@s deberíamos leer, no solo porque es impresionantemente premonitorio sino por el bien que hace alimentarse de sus palabras (es largo pero vale la pena):

SPINETTA EN EL 73 “Son tantos los matices que comprenden la actitud creativa de la música local -entendiendo que en esa actitud existe un compromiso con el momento cósmico humano-, son tantos los pasos que sucesivamente deforman los proyectos, incluso los más elementales como ser mostrar una música, reunir mentes libres en un recital, producir en suma algún sonido entre la maraña complaciente y sobremuda que: EL QUE RECIBE DEBE COMPRENDER DEFINITIVAMENTE QUE LOS PROYECTOS EN MATERIA DE ROCK ARGENTINO NACEN DE UN INSTINTO. Por lo tanto: el Rock no le concierne a ciertas músicas que aparentemente INTUIDAS POR LAS NATURALEZAS DE QUIENES LAS EJECUTAN siguen guardando una actitud paternalista, tradicional en el sentido enfermo de la tradición, formulista, mitómana, y en la última floración de esta contaminación, sencillamente “facha”. Sólo en la muerte muere el instinto. Por lo tanto, si éste se mantiene invariable, adjunto a la condición humana a la que necesitamos modificar para reiluminarnos masivamente, quiere decir que tal instinto es la vida. El Rock no es solamente una forma determinada de ritmo o melodía. Es el impulso natural de dilucidar a través de una liberación total los conocimientos profundos a los cuales, dada la represión, el hombre cualquiera no tiene acceso. El Rock muere sólo para aquellos que intentaron siempre reemplazar ese instinto por expresiones de lo superficial, por lo tanto lo que proviene de ellos sigue manteniendo represiones, con lo cual sólo estimulan “EL CAMBIO” exterior y contrarrevolucionario. Y no hay cambio posible entre opciones que taponan la opción de la liberación interior. El Rock no ha muerto. En todo caso, cierta estereotipación en los gustos de los músicos debería liberarse y alcanzar otra luz. El instinto muere en la muerte, repito. El Rock es el instinto de vivir y en ese descaro y en ese compromiso. Si se habla de muerte se habla de muerte, si se habla de vivir, VIDA. Más vale que los rockeros, cualesquiera sean sus tendencias (entre las cuales dentro de lo que se entiende por instinto de Rock no hay mayores contradicciones) jamás se topen con los personajes hijos de puta demonios colaterales del gran estupefaciente de la represión que pretende conducirnos por el camino de la profesionalidad. Porque en esa profesionalidad se establece -y aquí entran a tallar todas las infinitas contusiones por las que se debe pasar hasta llegar a dar un juego que contradice a la liberación, que pudre el instinto, que modifica como un cáncer incontenible la piel original de la idea creada hasta hacerla, en algunos casos, pasar a través de un tamiz en el que la energía totalizadora de ese nuevo lenguaje abandona la sustancia integral que el músico dispuso por instinto en su momento de crear, y luego esa abortación está presente en los escenarios, en la afinación, hasta en la imagen exterior del mensaje cuando por fin se hace posible verlo. Tengo conciencia de que el público ve esta debilidad y no se libera: sufre. Luego esta ausencia de totalidad, esa parcialidad, es el negocio del Rock. El negocio del cual viven muchos a costa de los músicos, poetas, autores, y hombres creativos en general. O sea, esta difamación de proyectos sólo adquiere relieve en esa “ganancia” que representa haber ejecutado el negocio, y solamente en ese nivel hay una aparente eficacia. Es la parcialidad de pretender que algo que es de todos termina en definidas cuentas en manos de aquellos bastardos de siempre. Este mal, por último rebote, cae nuevamente en la nuca de los músicos, y los hace pelota. Luego de participar del juego, son muy pocos los que aún permanecen con fuerzas para impedir la trampa al repetir una y otra vez el juego mediante el cual expresarse, o simplemente arriesgar en el precipicio de la deformación un mensaje que por instintivo es puro y debería llegar al que lo recibe tal cual nació. Este juego pareciera ser el único posible (hay mentalidades que nos fuerzan a que sea así). Lo importante es que hay otros caminos. Luego de haber caído tantas veces antes de ejecutar esa caída final, parábola definitiva en la que se cierran los cerebros para no amar ni dar, hay muy pocos músicos que pueden seguir conservando ese instinto. DENUNCIO SIN EL LIMITE DE LA DENUNCIA A LO QUE NO RECIBE DENUNCIA A LO QUE LA DENUNCIA TRASPASA A ALGO PEOR QUE LA DENUNCIA. Denuncio a los representantes y productores en general, y los merodeadores de éstos sin excepción, por indefinición ideológica y especulación comercial. Ya que estos no se diferencian de los patrones de empresa que resultan explotadores de sus obreros. O sea, por ser los engranajes de un pensamiento de liberación a quienes no les interesa que toda la pieza se mueva, dado que al producirse el más mínimo movimiento, serían los primeros en auto reprimirse y dejarían por tanto de participar en la cosa. Denuncio a ciertas agrupaciones musicales que se alimentan con esas mentalidades no libres, a pesar de contar con el apoyo del público de mente libre. Denuncio a otros grupos musicales por repetitivos y parasitarios, por atentar contra la música amplia y desprejuiciada, estableciendo mitos con imágenes calcadas de otras músicas que son tan importantes como las que ellos no se atreven a crear ni sentir. Denuncio a los tildadores de lo extranjerizante, porque reprimen la información necesaria de músicas y actitudes creativas que se dan en otras partes del planeta, y porque consideran que los músicos argentinos no pueden identificarse con sentimientos hoy día universales. Además es de prever que si estos señores desconocen que la Argentina provee a su música nuevos contenidos nativos, ellos mismos están minimizando la riqueza de una creación local apenas florecida. Denuncio a otras mentalidades por elitistas y pronosticadoras del suceso de la muerte de algo que por instintivo no puede morir antes de la vida misma. Denuncio a las editoriales “fachas” por distribuir información falsa en sí misma, y por deformar la información verdadera para hacerla coincidir con las otras mentalidades a las que denuncio. Denuncio a los participantes de toda forma de represión por represores y a la represión en sí por atañer a la destrucción de la especie. Denuncio finalmente a mi yo enfermo por impedir que mi centro de energía esencial domine este lenguaje al punto que provoque una total transformación en mí y en quien se acerque a esto. El rock, música dura, cambia y se modifica, en un instinto de transformación”.

4 comentarios

  1. Augusto Monk

    Lo aplaudo de pie! De donde son estas palabras? Entrevista en Expreso Imaginario?

    18 febrero, 2012 a las 19:09 · Responder
  2. juan parro

    Gracias, Andrea, escuho y leo al flaco desde hace más de treinta años y lo que pasó el 8 de febrero es un entripado dificil. Justamente estaba buscando algunos datos para redondear una clase de taller literario que doy mañana,y me encontré con tu informe. Hace tres años me recibí de periodista, pero Luis no me dio tiempo para una entrevista. Gracias por tu nota y te felicito. En estas ocasiones, la muerte nos enmudece.

    SALUDOS. JUAN PARRO

    20 marzo, 2012 a las 22:28 · Responder
  3. Gonzalo

    Augusto: Esas palabras son del manifiesto “Rock, musica dura, la suicidada por la sociedad” Luis lo distribuyo una mañana de domingo entre el publico del Teatro Astral de Buenos Aires en Septiembre de 1973 presentando en vivo en vivo su LP “Artaud” en un ciclo de dos recitales solistas en voz y guitarra. Antes de los shows proyecto´ clasicos del cine mudo como el monumento expresionista “El gabinete del Dr. Caligari” de Robert Wiene y “Un perro andaluz” de Luis Buñuel y Salvador Dali con el fondo musical de “Dark side of the moon” de Pink Floyd.

    6 mayo, 2012 a las 20:12 · Responder
  4. Bety Wutzke

    Sublime. Hacía mucho pero mucho tiempo que no encontraba un escrito extenso que no sean sólo palabras para rellenar un espacio, sin nada que decir. Éstas son más que palabras, son verdades gritadas desde un papel (o blog en su defecto) y, como vos dijiste Andrea, son de 1973 pero podrían ser de hoy, deberían seguir más vigentes que nunca. Me comprometo a difundirlo. El Flaco tenía, tiene y seguirá teniendo la posta. Genio de la vida, ser único, extraordinario y casi de otro mundo (¿En dónde aprendió a hablar y emanar tanta energía así, que hasta 40 años después de haber escrito ésto -y haber grabado un disco tan único y ejemplificador de sus palabras como Artaud- hace emocionar, movilizar y sumergirse en un mar de pensamientos entre inquietantes e impulsadores a la gente? Me quedan las dudas de que realmente haya sido uno más de la Tierra, para mí que vino con el Capitán Beto cuando lo encontraron en el espacio). Y genia vos por publicar ésto y seguir sus pasos. Te admiro Andrea! Gracias infinitas! (por no copiarlo a Gustavo nomás).

    15 febrero, 2013 a las 3:40 · Responder

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